EL CULTIVO Y MANEJO DE LA ALSTROEMERIA Requerimientos de suelo y agua



EL CULTIVO Y MANEJO DE LA ALSTROEMERIA

Requerimientos de suelo y agua
La Alstroemeria se cultiva prácticamente en todos los tipos de suelo ya sea de turba, arena o arcilla. Mientras el suelo contenga suficiente aire y haya sido bien drenado, se puede conseguir una alta productividad de tallos. En el caso contrario es aconsejable mejorar la estructura del suelo añadiendo corteza compostada (Horticom, 2009; Konst, 2009). Las camas deben poseer 15-20 cm de profundidad para permitir que las raíces crezcan durante los tres a cuatro meses del ciclo de producción. Al plantar poco profundo con puntos de crecimiento 2.5-3 cm sobre la superficie permitirá que las plantas ramifiquen
más que si hubieran sido plantadas más profundamente. Normalmente se espacian plantas de Alstroemeria 45-60 cm en el centro en camas, dependiendo del cultivar y el número de años a dejar en esa cama. Después de plantar, las mallas de soporte con cuadros de 20 x 17 cm o 20 x 20 cm deben ser instaladas inmediatamente y después se van levantando según la necesidad (Bridgen, 1999).
El riego apropiado es la clave del éxito de este cultivo. Se tiene que adaptar el sistema de riego al suelo. Normalmente se suministra el agua por un sistema de riego (aspersor). Cada aspersor, situado a lo largo de una tubería, esparce agua pulverizada en un círculo continuo. También se puede aplicar el riego por goteo, que suministra a intervalos frecuentes pequeñas cantidades de humedad a la raíz de cada planta por medio de delgados tubos de plástico. Sin embargo, el transporte horizontal del agua por el suelo tiene que ser suficiente para que el suelo se mantenga constantemente húmedo. En países muy cálidos puede ser muy útil una combinación de riego por goteo y de riego por aspersión de arriba. En verano esta combinación también mantiene una mejor temperatura cuando la humedad desciende por debajo del 50% (Bridgen, 1999; Konst, 2009).
La Alstroemeria obtiene los mejores resultados cuando las plantas reciben muy frecuentemente agua, porque la mayoría de las raíces se encuentran en la capa superior del suelo (0-25 cm por debajo de la superficie). Solamente en el otoño y el invierno, cuando el cultivo es muy intensivo, o cuando las hojas se vuelven amarillas, es mejor regar menos durante unas semanas (Konst, 2009).
Fertilización
Antes de plantar debe tener cuidado con la estructura adecuada del suelo y la cantidad de fósforo suficiente (PAL > 80). El número de PAL (Fósforo de extracción ácida con acetolactato) indica el contenido de fósforo existente en el suelo. Los valores para otros nutrientes tienen que corresponder al menos con los valores del cuadro que aparece más abajo. Los valores un poco por debajo de éstos probablemente no supongan un problema, a condición de que se apliquen los fertilizantes regularmente (al menos una vez por semana) por el sistema de riego. Los nutrientes que se aplican normalmente son nitrato de amonio, nitrato de calcio, nitrato de potasio, nitrato de magnesio y sulfato de magnesio (Konst, 2009).
Para que las plantas tengan un buen comienzo, la conductividad eléctrica en el suelo no debe ser demasiado alta en el momento de plantación, especialmente durante el verano (1,0 CE). En la lista más abajo se muestran los valores mínimos y máximos de nutrientes en el suelo. Para obtener mejor calidad en otoño e invierno, cuando el cultivo es muy intensivo, se recomiendan los valores máximos. Durante los períodos de excesiva evaporación del cultivo (primavera y verano), se recomiendan los valores mínimos (Konst, 2009).
Los valores óptimos de nutrientes en el suelo (1:2 volumen extracto, esto significa una parte del volumen del suelo y dos partes de agua):
Las cifras están expresadas en milimoles por litro (mmol/L)
Para los substratos como perlita o turba de coco hay otros valores de nutrientes (de los que no se hace mención aquí).
Si el valor del pH en el suelo es (> 7,3) se podría dar una deficiencia de hierro o de manganeso. En este caso las hojas se vuelven amarillas. Una falta de hierro se puede tratar aplicando 6-8 gramos de EDDHA por m ² o aplicar esta dosis con regularidad al agua de riego, pero eso no siempre garantiza la solución del problema (Horticom, 2009; Konst, 2009).
El amarilleo de las hojas puede ser un problema frecuente con ciertas variedades. Este amarilleo puede aparecer después de un punto óptimo de producción si la planta ya ha perdido algunas raíces activas o al final del invierno si la planta tiene menos hojas a consecuencia de la falta de luz. El suelo frío (10-12 ° C) y un exceso de agua prolongan el problema (Konst, 2009).
Las plantas necesitan altos niveles de nutrientes, que son requeridos una vez que las plantas se establecen. Una fertilización regular con 400 ppm N cada semana es muy importante para un buen crecimiento. El número de flores y el número de florecillas por flor aumentará al aumentar el nitrógeno hasta 400 ppm. Las formas amoniacales del fertilizante nitrogenado deben evitarse porque el amoníaco no se convierte prontamente a nitrato bajo temperaturas de crecimiento frescas. Altos niveles de sales solubles (mayor que 1.2-1.5 mS/cm) también deben evitarse porque reducen la producción de la flor y su calidad (Bridgen, 1999).
Fuente: UNIVERSIDAD DE CHILE
FACULTAD DE CIENCIAS AGRONÓMICAS
ESCUELA DE AGRONOMÍA
EL CULTIVO Y MANEJO DE LA ALSTROEMERIA
Carolina Osorio C.
SANTIAGO – CHILE
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