Los jardines de la Alhambra durante el reinado de los Austrias



Los jardines de la Alhambra durante el reinado de los Austrias
 No obstante no eran los cítricos la única variedad que se cultivaba, también queda constancia de la existencia en los siglos XVI, y XVII de cipreses10, parras, arrayanes, murtas, claveles, jazmines y rosales11. Algunas de estas plantas eran simplemente ornamentales, pero otras tenían un uso medicinal añadido, como los arrayanes, que se utilizaban para hacer jarabe de arrayán12. El uso medicinal del arrayán también se conoció en la cultura islámica y se prolongó incluso al siglo XIX aconsejado para “hemorragias y flujos de vientre”13. El mirto se usaba contra la picadura de tarántula y escorpión, y también con una finalidad estética desde la Edad Media si hacemos caso al tratado de agricultura de Abu Zacaria Iahia Aben Mohamed: “La utilidad del grano [del mirto] para el cabello es bien conocida: ...se machaca verde y después de enxuto, molido, y humedecido con aceite se pega al cabello, al qual encrespa, ennegrece, alarga y reserva de todo daño… Este se hace majando y exprimiendo las hojas verdes cuyo zumo echando de él quarta parte de libra en una de aceite común con diez dracmas de mirobalano y poniendolo a fuego de brasas sin llama, viene a quedar muy bueno y perfectamente desecado. Con lo qual untando el cabello, le tiñe de negro…”14. Otros árboles y plantas frecuentemente utilizados en la botica como los membrillos ( jarabe de membrillo) no eran cultivados en los jardines de las casas reales pero con toda probabilidad los había en la Alhambra, en los huertos particulares15. Los naranjos eran, no obstante, la especie más cultivada y atractiva en los jardines de las casas reales y en el Adarve Nuevo. Se plantaban junto a las paredes para clavar en ellas los armazones y esteras que los jardineros colocaban cada invierno para preservarlos de las heladas. Las esteras eran de esparto y de anea, se cosían unas a otras con hilo de cáñamo16, y se clavaban a la pared sobre los armazones cubriendo los naranjos: “...dos libras de clavos de entablar para clavar la armadura de madera para cubrir los naranjos del patio de Comares”17. El armazón sobre el que los jardineros colocaban las esteras lo confeccionaba generalmente un oficial de carpintería, sirva de ejemplo el que hizo para el patio de los Arrayanes en 1638 Juan de Oliva, oficial del maestro carpintero Leonardo de Balladares, y con anterioridad de Diego de Oliva. A esta operación de cubrir los naranjos se la llamaba “entapizar”. Se realizaba antes de que comenzasen los fríos inviernos, y en ocasiones había que repetirla a lo largo de la estación cuando los temporales deterioraban prematuramente las esteras y se hacía necesario sustituirlas por otras nuevas: “Gaspar Vázquez, peón, seis días que se ha ocupado atando y cosiendo unas con otras y colgando ocho esteras nuevas que se han hecho para cubrir los naranjos y limones y cidros de el adarve nuevo por haberse podrido las viejas con las muchas aguas y nieves de el invierno, y rotolas y descompuestolas los muchos aires en diferentes ocasiones, y volviendo a colgar las viejas que se han reparado, y a coserlas, y dos esteras nuevas que se han hecho para el patio de los Arrayanes”18. La inversión en esteras y armazones no era nada despreciable. Pensemos que sólo las que se pusieron en 1640 en el jardín de Daraxa y en algunos huecos del jardín del Adarve Nuevo representaron 1.150 varas y media después de cosidas19. Por ello, una vez pasado el invierno se retiraban y se guardaban “en una bodeguilla del Cuarto de los Leones, a donde los almacenes de estas casas reales”20, con objeto de aprovecharlas al año siguiente. Las esteras cubrirían también los limones, cidros, y jazmines: “El jazmín ha de tenerse cubierto en tiempo frío respecto a que le abrasan las nieves”21. Otros árboles y plantas no se resguardaban con esteras aunque el jardinero periódicamente iba “quitando la nieve de los cipreses y murtas y claveles de los jardines”22. Fuente: Los jardines de la Alhambra durante el reinado de los Austrias • esther galera mendoza •Universidad de Granada